LAS LAVANDERAS DE LA NOCHE

 

 

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Porque sabemos el cariño y los cuidados que dispensas a tu coche, lo guardamos en nuestro GARAJE PRIVADO y lo transportamos hasta Santiago, a tu llegada.

De esta forma evitas:

- Inconvenientes y preocupaciones por dejarlo a la intemperie.

- Que haga kilómetros innecesarios.

- Gastos adicionales de combustible y rodaje.

- Que sea conducido por personas que no conoces.

- Que, pasado un tiempo, puedas recibir alguna multa con retirada de puntos por exceso de velocidad, etc. en el trayecto de Sarria a Santiago.

Aprovecha que estás en el centro de Galicia y únete a la filosofía YAQUESTOY, reservando algún día adicional para disfrutar de esta tierra.

Son espíritus de la mitología gallega que provienen de las creencias celtas, por lo que podemos encontrarlas también en leyendas de Bretaña e Irlanda. Acostumbran ser anunciadoras de malos augurios o incluso de muerte.

 

Se presentan como mujeres (jóvenes o viejas) que se pueden ver las noches de luna llena o con las primeras luces del alba, que lavan en los ríos o fuentes sábanas o trapos, normalmente manchados de sangre y que piden a los transeúntes que les ayuden a “retorcer” (escurrir) las prendas que acaban de lavar.

-       Si la mujer es mayor tendrá el cabello blanco y el rostro muy arrugado. Sus ojos suelen estar enrojecidos y visten de negro o amarillo. Tienen una voz desagradable y se las reconoce muy bien por el sonido que hacen con las palas golpeando las sábanas que están lavando en el agua.

-       Si la mujer es joven, tendrá gran belleza y suele ser pelirroja. Normalmente se las oye cantar y tienen una voz muy seductora.

La tradición dice que son mujeres condenadas a vagar eternamente porque mataron (o dejaron morir) a un hijo, porque abortaron conscientemente (de ahí la sangre en la ropa que lavan) o madres que murieron en el parto o de un niño que murió sin bautizar.

¿Qué tienes que hacer, si te encuentras con una de ellas?

-       Ten en cuenta que suelen poseer un canto seductor (si son jóvenes), con el que intentarán “enmeigarnos”, por lo que no es recomendable escucharlo.

-       Lo mejor es que sigas tu camino, ya que se dice embrujan a los curiosos, llegando incluso a ahogarlos en el río.

-       Si te acercas, te ofrecerán que les ayudes a “torcer o retorcer” (escurrir) la ropa que están lavando. No puedes renunciar a su solicitud y debes tener en cuenta que hay que retorcer en sentido contrario a lo que lo hacen ellas, sino tendrás las consecuencias pueden ser fatales (mala suerte o incluso la muerte).

Hay historias que dicen que si quieres encontrarte con una lavandeira deberás recorrer 7 o 9 fuentes de agua, de las que no secan en verano. Cuando vayas por la séptima o la novena seguro que te encontrarás con una de ellas.