El Maestro Mateo

 

 

 

EL MAESTRO MATEO

        En este apartado intentaremos aportar algo de luz sobre la figura de este insigne artista. Para ello nos basaremos en el libro de Rafael Silva “El Pórtico de la Gloria”, que recoge los estudios realizados por el historiador José Ramón Barreiro y con amplias referencias, entre otros, al también historiador Antonio López Ferreiro.

        En primer lugar, hay que decir que no se dispone de mucha información sobre el autor del Pórtico de la Gloria, ya que la sociedad de la época estaba estructurada en base a unas pocas figuras (reyes, obispos y nobles) que eran los que tenían el privilegio de quedar retratados para la posteridad en los documentos que conservamos en la actualidad. El resto de los mortales (artesanos, artistas, guerreros y campesinos), rara vez aparecían en algún documento o contrato aislado.

        La primera constancia escrita referida al maestro Mateo la encontramos en un documento fechado en 1.168, donde el rey Fernando II dona al maestro una renta vitalicia consistente en dos marcos de plata semanales, de forma que sumasen 100 maravedíes al año.

        La segunda noticia cierta se encuentra en el dintel de la portada central de la Catedral de Santiago, donde se puede leer que el día 1 de abril de 1.188 se pusieron los dinteles y que el maestro Mateo se encargaba de las obras que había dirigido desde los cimientos.

        Según López Ferreiro, el maestro Mateo aparece mencionado en una escritura de 1.189 donde Diego Mateo y su esposa Dulcia venden a Urraca Rodríguez y a sus hermanos una casa edificada por su abuelo. Este documento nos da a entender que Diego era hijo del maestro.

        En otro documento con fecha 26 de abril de 1.192, el maestro Mateo aparece como testigo de una donación realizada al arzobispo de Santiago por parte de Nicolás Froila de una parte de la iglesia de San Julián de Amenairas, Cerca de Cambre (A Coruña). López Ferreiro nos apunta que es posible que el maestro estuviese trabajando en las obras de reedificación de la iglesia de Cambre, que se realizaba por esas fechas.

        Otro dato cierto es la localización de las casas que habitaron el maestro Mateo y su familia, a las que se hace referencia en el Tumbo de Tenencias de 1.352, donde se indican las rentas a pagar “das casas que foron del meestre Matheu por Martín Matheu cinquo onças de prata”. Según López Ferreiro, dichas casas estaban situadas frente a la portada de Azabachería y en el ángulo formado por el palacio arzobispal y el monasterio de San Martín.

        Debido a todo lo expuesto, podemos afirmar que el maestro Mateo estuvo estrechamente vinculado con Galicia durante su vida (o gran parte de ella), aunque no podemos asegurar que ese fuese su lugar de nacimiento.

        A partir de este punto, vamos a referirnos a otros datos y conjeturas sobre el maestro Mateo que varios autores dan por ciertos, aunque no hay documentos escritos que los corroboren.

        El maestro trabajó en 1.161 como ponteador en el puente de Cesures (A Coruña). Este dato concuerda cronológicamente con lo que sabemos de Mateo. la primera referencia conocida de este hecho es la escrita por Llaguno, pero sin indicar ningún tipo de documento que lo acredite. Según la web Real Academia de la Historia DB-e, en el apartado dedicado al maestro, podemos leer En realidad, como se demostró en 1988, el pergamino que contiene el legado para la obra del puente de Cesures para nada menciona a Mateo, aunque allí figura otro donativo importante para la fábrica de la catedral compostelana (C. Manso Porto).

        Existe un documento fechado el 31 de enero de 1.155 donde el Obispo de Lugo, don Juan, resuelve un litigio sobre la viña de Pumariño. En este documento se indica que dicha viña colinda, en uno de sus límites “per terminos de Magistro Mateo …” y entre los testigos aparece el nombre de Mateo. Murguía afirmaba que Mateo tenía tierras en Lugo y que existía cierta relación con la iglesia lucense por lo que “más justo sería creerlo gallego y tal vez lucense …”. López Ferreiro comenta que es difícil identificar al maestro Mateo con este documento, debido a que el término “magistro” se utilizaba para los maestros en letras y no para los artistas.

        En relación con el punto anterior, Filgueira Valverde investigó en los archivos de Lugo, buscando documentar la relación del maestro Mateo con esta ciudad y situar su posible origen lucense, encontrando continuas referencias, desde el año 1.155 hasta 1.267, de una familia con patronímico Matheus. De esta investigación, publicada en 1.948 podemos destacar lo siguiente:

  • En 1.184 juran fidelidad al obispo, Matheus Petri y Matheus Mathei.
  • En 1.191 Matheus Petri aparece como testigo en la venta de una casa.
  • En 1.202 realiza un juramento de fidelidad Joannes Mathei.
  • En 1.207 aparece un reconocimiento de señorío suscrito por Johan Matheu.
  • En 1.235 un tal Matheus Petri aparece como testigo en una venta.
  • A mediados del siglo XIII aparecen referencias de un juez de Lugo llamado Matheus Johannes.
  • En 1.267 María Mathei y su esposo venden una casa al obispo de Lugo.

        El estudio de Filgueira Valverde viene a demostrar la amplia relación entre el nombre (y apellido) Mateo y Galicia, con ramas en Lugo y Santiago; y aunque no podemos asegurar con certeza que correspondan con el maestro Mateo, existen muchas posibilidades de que así sea.

        Algunos autores indican que el Maestro Mateo era hijo del ponteador Pedro el peregrino, que fue quien rehízo el puente de Portomarín en el año 1.120 (dato que aparece en el Códice Calixtino), y de quién habría recibido la educación artística.  Debido a este dato, algunos autores atribuyen al maestro Mateo la iglesia de San Nicolás de Portomarín.

        Otras fuentes indican que Mateo puede ser hijo de Petrus Deustambén (que también era ponteador), del que hay referencias como constructor del Puente sobre el Esla y del Puente de Salime (Asturias) sobre el Navia; al que se refiere la tradición oral (Petrus Petri / de Castro natural / hizo el puente de Salime / la iglesia y el hospital / y la catedral de Lugo / a donde se fue a enterrar / abril el año 1.113). Si este dato es cierto el padre del artista sería natural de Castro (topónimo muy común en Galicia).

        También existe la leyenda popular, recogida y novelada por Neira de Mosquera en el libro “Historia de una cabeza”, que indica que Mateo (caballero leonés y arquitecto de palacio) llegó a Santiago de Compostela de la mano del rey Fernando II para visitar la Catedral. El arzobispo don Pedro Suárez de Deza manifiesta al rey que los moros se llevaron las campanas y las puertas de la catedral. Éste, en recompensa a la fidelidad que el arzobispo le profesa, nombra a Mateo maestro de obras para que reconstruya el pórtico expoliado por los moros.

        Dicha leyenda (insistimos en que esta versión fue novelada) indica que el 1 de abril de 1.188, el pueblo (comandado por el arzobispo) se congrega para contemplar la obra realizada por el maestro. La gente queda sorprendida por su belleza, pero se dan cuenta de que una figura muy parecida a Mateo aparece representada en un ángulo del tímpano central, que representa la Gloria. El arzobispo también repara en esto y lo recrimina por el atrevimiento de situarse en tan privilegiado lugar, amenazándolo con la excomunión si no lo retira. El artista así lo hace, situándose ahora mirando hacia el altar, de espaldas a los vicios y postrado de rodillas, en posición de sumisión y respeto.

Muchos autores posteriores dieron esta historia como totalmente cierta, sin discernir entre lo que era historia y lo que había sido invención personal del autor ya citado.

Según dicha leyenda, el pueblo arrancó los ojos del maestro para que no pudiese repetir la obra que había realizado en la Catedral.

        Debido a lo anteriormente expuesto, y aunque existen autores que indican que su origen es francés o leonés, podemos señalar que (aunque no conocemos fehacientemente ni el año ni el lugar de nacimiento) es muy posible que fuese de origen gallego y que aquí paso gran parte de su vida.

        Tampoco conocemos donde está enterrado, aunque no es descabellado suponer que pudo ser sepultado a los pies de su mayor obra (como era costumbre de la época). Esta hipótesis explicaría también el culto que el pueblo le sigue manifestando, otorgándole tratamiento de santo (su efigie se conoce vulgarmente como “o Santo dos Croques”). 

SU OBRA

        La única obra que se puede adjudicar a Mateo con absoluta certeza es la del Pórtico, ya que figura una inscripción en el dintel que así lo atestigua.

        Otras obras atribuidas al maestro son:

        1 – El Claustro de la Catedral de Santiago, iniciado en 1.124 y que en 1.160 seguía en obras. López Ferreiro cree que Mateo dirigía las obras en 1.166 cuando le fue concedida la pensión por el rey Fernando II.

        2 – El Coro pétreo de la Catedral de Santiago. López Ferreiro cree que debió ser esculpido cuando el maestro ya trabajaba en el Pórtico. Otros autores indican que pudo ser realizado por discípulos de Mateo no antes del siglo XIII. En opinión de Barreiro (y siguiendo los criterios de Pita Andrade y Chamoso Lamas), el Coro es obra del maestro y fue realizada con anterioridad al Pórtico, aduciendo que debió ser la obra que demostró su mérito y capacidad y que le llevó a ser elegido por el arzobispo para sustituir la antigua portada (construida sólo 60 años antes y a la que Aimerico se refiere como la más bella de la Catedral) sin exponerse a que fuese un rotundo fracaso.

        3 – Portada Sur de la Catedral de Ourense. Por sus grandes similitudes con el arco de la epístola del Pórtico. Después de un concienzudo estudio, Pita Andrade escribió que dicha portada fue hecha “con participación directa de Mateo o bajo su supervisión

        4 – Iglesia de San Juan de Portomarín. Donde podemos observar el estilo De Mateo, sobre todo en el Pórtico. Algunos autores rechazan esta idea, indicando que el Cristo aparece en una actitud poco mateana y sugieren que su construcción fue posterior al maestro; por lo que pudo ser realizada por algún pupilo de su escuela.

        5 – La iglesia del Monasterio de San Lorenzo de Carboeiro, que debió ser construida entre el 1.171 y el 1.192. En ella encontramos el típico pórtico de la escuela de Mateo, con los símbolos de los Evangelistas, los 24 ancianos del Apocalipsis en la arquivolta y el Cristo en Majestad.

        6 – Otras obras pueden ser:

                Una parte del Palacio del arzobispo de Santiago.

                El Cristo superior de la portada de Platerías de la Catedral (obra de juventud).

                El ya mencionado puente de Cesures (aunque debemos tener en cuenta referencia que hemos hecho a la web http://dbe.rah.es/biografias/13613/maestro-mateo donde se niega este punto) y la reedificación de la iglesia de Cambre.

        El influjo del arte del maestro Mateo se puede observar en varias obras posteriores por toda la zona gallego-castellana, repitiendo una serie de elementos comunes como son:

- Portadas representando la Gloria, con el Cristo en majestad

- Los ancianos del apocalipsis, dispuestos radialmente en una arquivolta de la portada.

- Figuras adosadas en los fustes de las columnas.

- Arcos con hojas dispuestas radialmente.

- Arcos con hojas abrazando las molduras del bocel.

- Pequeños arcos de herraduras ciñendo boceles de las ojivas y capiteles-ménsulas.

        Podemos asegurar que pertenecen a la escuela mateana obras como el Pórtico del Paraíso de la catedral de Ourense , la portada de la iglesia de San Bartolomé de Pontevedra, las portadas de Santa María y Santiago de Betanzos (A Coruña), San Esteban de Ribas de Miño (Lugo), Iglesias de Cambre (A Coruña), Taboada dos Freires (Lugo), Santa María del Campo (A Coruña) y las fachadas de San Martín de Noia (A Coruña)  colegio de San Jerónimo (Santiago); entre otras muchas.

        En Castilla podemos observar su rastro en las iglesias de San Juan del Mercado y Santa María de Azoque en Benavente (Zamora); el sepulcro de la Magdalena (Zamora), Santa María la Mayor de Toro (Zamora), La capilla de Talavera de la catedral de Salamanca, la catedral de Ciudad Rodrigo (Salamanca), fachadas de Santo Domingo y Santo Tomé (Soria).

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